El adulto mayor con demencia y su entorno familiar

  • 30.12.2017

La dinámica demográfica actual da pasos agigantados hacia el establecimiento de una sociedad con población mayoritariamente envejecida; con ello, una mayor incidencia y prevalencia de enfermedades características de este grupo etario.

Con una prevalencia que puede alcanzar el 8% de las personas por encima de los 60 años de edad y con una tasa de crecimiento alarmante, las demencias (Alzheimer, Vascular, Cuerpos de Lewy, Fronto-Temporal, etc) se asoman como uno de los principales problemas de salud pública que nuestra generación deberá afrontar con gran responsabilidad.

La mayoría de estas demencias estarán relacionadas con múltiples factores de riesgo cardiovascular, que son fáciles de reconocer actualmente mediante la historia clínica y exámen físico al que somos sometidos durante los chequeos médicos periódicos a los que deberíamos estar acostumbrados; algunos de estos factores pueden ser modificables, - tales como el fumado, el sedentarismo, alcoholismo, obesidad – y con tratamiento, lograremos disminuir nuestras posibilidades de padecer de alguna de ellas.

En la práctica clínica diaria, son cada vez mas frecuentes las visitas a nuestros consultorios de pacientes adultos mayores y sus familias en busca de apoyo en el diagnóstico de problemas en la memoria.

Consejos

Estas alteraciones mentales y de conducta, de aparición paulatina en unas ocasiones, súbitas en otras, - tales como olvidos frecuentes, desorientación, estado de ánimo cambiante, apatía, alucinaciones, agresividad, entre otros -, modifican de manera considerable la dinámica y la estabilidad emocional del núcleo familiar en que se desenvuelve el miembro afectado.

Estos cambios en el seno familiar, al momento que se diagnostica a alguno de los suyos con una demencia pueden incluir, la modificación de la rutina ordinaria, los horarios, la alimentación habitual, hábitos de sueño, implementación de roles de cuido, cambios en la conducta usual del enfermo, uso de nuevos medicamentos – con sus posibles efectos secundarios incluidos -, que han de ser aprendidos e introyectados por los miembros del círculo cercano familiar o de apoyo.

Una persona con demencia es un ser que desarrollará de manera progresiva, irremediable e irreversible, un nivel de dependencia física y mental cada vez mayor, por lo que es de suma importancia que la familia o responsables a cargo reciban estos cambios con una educación guiada, por pautas basadas en conocimiento médico y psicológico actualizados, base del quehacer del médico especialista en Geriatría y Gerontología, para así, brindar con amor, una calidad mayor de cuido a sus seres queridos.

Dr. Marcelino Lostalo González
Especialista en Geriatría y Gerontología, parte de la Red Médica MediSmart.

Descargo de responsabilidad médica

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