Influenza y sus implicaciones en niños

  • 29.05.2019

La influenza en una infección de la nariz, la garganta y los pulmones causada por un virus. Esta condición puede causar enfermedades leves o graves como neumonía. Usted puede consultar a su médico si nota alguno de los siguientes síntomas:

  • Fiebre (aunque no todas las personas lo presentan)
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Goteo nasal (secreciones) o congestión nasal
  • Dolores musculares o de cabeza
  • Escalofríos
  • Fatiga
  • Vómito y diarrea (en algunos casos)

¿Qué tan grave puede ser la influenza?

Si bien, la influenza puede llegar a ser grave en personas sanas, la enfermedad puede ser particularmente peligrosa en niños que padecen ciertas afecciones crónicas como el asma (aunque sea leve y este bajo control) afecciones neurológicas y de desarrollo neurológico, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades cardiacas, enfermedades de la sangre, trastornos endocrinólogos como diabetes, enfermedades en los riñones o el hígado, trastornos metabólicos e incluso sistemas inmunitarios debilitados debido a enfermedades o medicamentos.

Estos pacientes pueden requerir hospitalizaciones, por lo que la mejor manera de prevenir la influenza es vacunarse contra la enfermedad anualmente.

Complicaciones por influenza

Algunas de las complicaciones que se ven en los pacientes son:

  • Neumonía: infectando e inflamando los pulmones.
  • Deshidratación: evítelo dándole al niño suficiente líquido para evitar que el cuerpo pierda agua y sales.
  • Agravamiento de los problemas médicos a largo plazo como por ejemplo enfermedades cardíacas o asma.
  • Una disfunción cerebral como la encefalopatía.
  • Problemas en los senos nasales o infecciones de oído.
  • En muy pocos casos, las complicaciones por influenza podrían causar la muerte.

¿Cómo se contagia la influenza?

Los virus de la influenza se propagan a través de gotas que se forman cuando la gente con influenza tose, estornuda o habla. Estas gotas pueden llegar hasta la boca o nariz de las personas que están cerca y aunque no sucede a menudo una persona también puede contagiarse al tocar una superficie donde se encuentra el virus y luego llevarse las manos a los ojos, la nariz o la boca, produciendo el contagio.

Las personas con influenza pueden infectar a los demás al propagar los virus desde un día antes de enfermarse hasta 5 a 7 días después. Sin embargo, los niños y las personas con sistema inmunitarios debilitados pueden propagar los virus por más tiempo y es posible que puedan seguir contagiando después del periodo mencionado, en particular si todavía tienen síntomas.

¿Cómo puedo proteger a mi hijo de la influenza?

  • La mejor medida es vacunarse y vacunar a su hijo contra la influenza cada año. Recuerde que la vacunación se recomienda en todas las personas a partir de los 6 meses en adelante.
  • La vacuna es primordial para los niños pequeños y aquellos que tienen afecciones médicas crónicas.
  • Las personas que cuidan a niños con afecciones médicas o bebés menores de los 6 meses deben vacunarse contra la influenza.
  • Otra manera de proteger a los bebés es que las mamás estando embarazadas soliciten ser vacunadas contra la influenza, así podrá brindarle protección al bebé antes de nacer y durante algunos meses después del parto.
  • Lávele las manos frecuentemente con agua y jabón. Si no tiene a mano estos productos, utilice desinfectante para manos a base de alcohol.
  • Controle los gérmenes. Evite que su hijo se toque los ojos, naris o boca y enséñelo a que se cubra con un pañuelo desechable o con la parte de adentro del codo cuando tosa o estornude.
  • Limpie las superficies de su casa y los juguetes con un desinfectante para el hogar de acuerdo con las instrucciones en la etiqueta del producto.
  • Si su hijo padece una enfermedad crónica, téngalo en supervisión médica.
  • Planifique un plan de acción en caso de que su hijo se enferme con gripe.

Si su hijo tiene 5 años o más, no tiene ningún otro problema de salud y muestra síntomas de influenza, consulte con un pediatra y asegúrese de que su hijo descanse bastante e ingiera suficiente líquido. Recuerde que hasta los niños que siempre han sido sanos o que ya han tenido influenza podrían complicarse con este virus, por esto si nota alguno de estos signos, considérelo como una emergencia médica:

  • Dificultad para respirar o agitación.
  • Color azulado o grisáceo en la piel.
  • Vómitos fuertes o constantes y poco consumo de líquidos.
  • Molestias al cargarlo o que no se despierte con facilidad.

Dra. Alejandra Soriano
Especialista en infectología pediátrica parte de la Red Médica MediSmart.

Descargo de responsabilidad médica

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